Día de la tierra

Por Paula Polleri


Cada 22 de abril se conmemora internacionalmente el Día de la Tierra.

Desde el año 2009 y a través de una resolución adoptada por la Asamblea General de la ONU se escogió este día para conmemorar a la Madre Tierra y llevar conciencia a la población sobre la importancia y el cuidado del ambiente.

Esta fecha no fue elegida al azar, sino que evoca a ese 22 de abril del año 1970 cuando liderados por el senador estadounidense Gaylord Nelson, casi 20 millones de personas se congregaron en las principales ciudades de Estados Unidos para reclamar acciones concretas sobre el cuidado del ambiente, logrando como fin la creación de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.

Sin embargo, desde culturas milenarias, nuestros antepasados han venerado a la madre tierra. A aquella quien no solo los proveía de los recursos necesarios para su subsistencia, sino de la cual se sentían parte, generando una comunión entre ellos y el medio que los rodeaba. Lamentablemente, esta cosmovisión se ha ido diluyendo a lo largo del tiempo. Junto con el avance de la tecnología hemos decidido emprender este camino solos, dejando de lado esa conexión con la naturaleza y apartandonos cada día un poco más de ella.

No obstante, podemos aprender de nuestros errores. Especialmente durante las últimas décadas se ha ido gestando un cambio en cuanto a la concepción del hombre y su lugar dentro de la naturaleza, tendiendo nuevamente a ubicarnos como parte de un todo y no por encima de los demás seres vivos y el medio donde vivimos. Surge así, el concepto de desarrollo sostenible, entendiendo que no podemos tomar más de lo que las tierra nos da, que todos los recursos son finitos y por esta razón debemos hacer un uso razonable de los mismos. Empieza a generarse mayor conocimiento sobre la contaminación, la extinción de especies, el cambio climático y van surgiendo así el desarrollo de políticas públicas y privadas para empezar a mitigarlo. Además empieza a existir una mayor conciencia sobre las medidas que deben tomarse, no solo a nivel gubernamental sino también como responsabilidad individual.

Si bien es cierto que soluciones a problemas globales como el cambio climático, por ejemplo, requieren de medidas gubernamentales y conjuntas entre todos los países; también es cierto que cada acción individual y cotidiana son las que van sumando y contribuyendo a un cambio de conciencia para empezar a devolverle la salud a nuestro planeta.

Todavía nos queda un largo camino por recorrer y es de suma importancia poder transmitir a través de la educación ambiental la necesidad del cuidado del ambiente a nuestras generaciones futuras. Y que junto a ellas, podamos volver a tomar el ejemplo de aquellas culturas que aún hoy continúan celebrando y venerando a nuestra Madre tierra, a nuestra Pachamama.

Contamos hoy con la tecnología y nuestra historia para no cometer los mismos errores. Luchemos por volver a lograr una armonía con nuestro planeta, no solo por nosotros mismos sino como reivindicación hacia esa tierra que tanto tiempo hemos y seguimos lastimando. Volvamos elegir a la naturaleza como compañera en este viaje.

Siempre es un buen momento para empezar a cuidar lo que más queremos!

Porque después de todo es nuestra Pacha quien nos da la vida!

Somos parte de un todo, somos de la tierra.

#delatierraparalatierra



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