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Francesco Tonucci y su propuesta para que niñas y niños aprendan por gusto y no por obligación

Fuente: https://eresmama.com/francesco-tonucci-vision-sistema-educativo/




Francesco Tonucci, también conocido como Frato, es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano, que ha dedicado muchas de sus obras a reflexionar sobre la infancia y la educación.

Una de sus publicaciones más famosas es la viñeta titulada La máquina de la escuela, en la que, de una forma gráfica e ingeniosa, hace una profunda crítica hacia el sistema educativo contemporáneo.

Aunque esta viñeta fue dibujada en 1970, lo que en ella se plasma sigue ajustándose, desgraciadamente, a la educación que hoy en día reciben muchos niños en las escuelas.


La máquina de la escuela: una representación de cómo no debe ser el sistema educativo

A través de La máquina de la escuela, Francesco Tonucci nos describe un sistema educativo en el que el alumnado es considerado un agente pasivo, un mero receptor de información que no participa en la creación del propio aprendizaje.

Asimismo, muestra un modelo de educación autoritario y adoctrinador, cuyo objetivo es que los estudiantes consigan unos determinados resultados o calificaciones. Para lo cual, no se tienen en cuenta las diferentes características ni las necesidades particulares de los estudiantes. Todo esto va en contra de lo que el autor defiende en relación al sistema educativo.


Un sistema educativo inclusivo

Francesco Tonucci defiende un sistema educativo inclusivo en el que todos los alumnos puedan recibir una educación de calidad. Para ello, es fundamental aceptar y respetar la diversidad, ya que cada niño tiene sus propia forma de aprender y sus propias potencialidades intelectuales. Lo cual resulta muy positivo y enriquecedor para el desarrollo de las nuevas generaciones.


“La escuela tiene que reconocer las competencias de los niños, ya que las desarrollan desde el momento mismo en el que nacen. La educación debe fomentar esos conocimientos, incentivar la curiosidad e inquietudes para ayudar al niño a crecer sin perder su esencia, que lo hace tan particular y que es su habilidad para jugar y no cansarse”. -Francesco Tonucci-

Un sistema educativo participativo y democrático, según Francesco Tonucci

Además, este autor considera que es muy importante poner en prácticas metodologías pedagógicas basadas en la participación, en la colaboración y en la cooperación.

Es decir, los docentes deben dejar a un lado la postura autoritaria, escuchar a los estudiantes y permitir que estos participen en la vida escolar de forma activa. Así, podrán desarrollar su autonomía personal, asumir mejor sus responsabilidades y convertirse en personas seguras de sí mismas.

“Si los niños participan activamente en la gestión y en la toma de decisiones escolares, como la estipulación de las reglas que se aplicarán en los recreos, el niño no se sentirá esclavo, sino un ciudadano libre y soberano, uno de los objetivos que debe perseguir una escuela democrática”. -Francesco Tonucci-


Un sistema educativo lúdico

En este sentido, Francesco Tonucci también defiende que el sistema educativo debe ser lúdico, es decir, que debe centrarse en el juego y en la diversión. De esta manera, los niños alcanzan los siguientes beneficios para sí mismos:

  • Aprenderán mejor.

  • Adquirirán y comprenderán los conocimientos con mayor facilidad.

  • Se sentirán más motivados y menos frustrados.

“Jugar, para un niño, es la posibilidad de recortar un trocito de mundo y manipularlo, solo o acompañado de amigos, sabiendo que donde no pueda llegar lo puede inventar”. -Francesco Tonucci-


Un sistema educativo que se ajuste a las infancias

Si bien los niños tienen mucho por aprender, es importante que la escuela tome en cuenta el bagaje personal del alumno. Porque los pequeños no son lienzos en blanco y tienen mucho para transmitir y para enseñar.

Así mismo, la escuela debe fomentar la escucha activa del niño y debe confiar en sus capacidades naturales. En esta línea, también es importante que los docentes adopten este rol y le permitan al infante la posibilidad de dar y de recibir en igual medida.

Finalmente, es necesario que la institución educativa y la sociedad fomenten que los niños tengan experiencias nuevas todos los días. No solo en las escuelas, sino en el entorno en el que viven.

Cabe destacar que los momentos de ocio son fundamentales para el ser humano y que favorecen a la creatividad y a la imaginación. Por ende, no deben ser ocupados en su totalidad por los deberes extraescolares, bajo el argumento erróneo de optimizar los logros académicos.


“La experiencia de los niños debería ser el alimento de la escuela: su vida, sus sorpresas y sus descubrimientos”. -Francesco Tonucci-




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