Repensando las ciudades. Arbolado Urbano

Fuente: https://magazine-wellness.com/news/repensando-las-ciudades-arbolado-urbano/

Por: Lic Gabriel Giacobone





Estamos comenzando una de las décadas más comprometedoras en cuanto a lo ambiental. La necesidad de cambiar nuestros paradigmas constructivistas edilicios hacia formas más amigables con la Naturaleza, es cada vez más inmediata. Son muchos los focos en donde las ciudades pueden ayudar, pero quiero hacer hincapié en la matriz arbórea o mejor dicho: el Arbolado Urbano.

Los árboles son muy necesarios, pero no le prestamos la atención que merecen y, hasta en algunos casos, nos llegan a molestar.

Si hiciera una encuesta en las redes preguntando: ¿quién cortaría un árbol? El 99% me diría que NO. Pero en la realidad no es tan así. Los árboles se siguen cortando de a millones por día en todo el mundo. En las ciudades hay que poner penalización para que no los saque algún vecino enojado que no quiere compartir su plantera, ya sea porque quiere poner otra especie que le guste o el simple hecho que le molesta tenerlo enfrente.

No es mi intención hacer una cacería de brujas, con que lean el artículo y hagamos un mea culpa, me basta y sobra.

Ahora vayamos a las fuentes: ¿por qué es necesario tener un árbol en mi vereda?


La Radiación Solar

El árbol en verano nos da sombra, y son 5°C o más, la diferencia entre tener una cuadra con árboles de más de 4 metros y copas tupidas, de aquellas con sol pleno sin protección alguna.

La radiación solar llega de plano al cemento (edificios, veredas y calles), éstos se irradian, pero deben desprenderse de toda esa radiación, y la emiten en forma de rayos Infra Rojos (IR) o simplemente: Calor. Cualquiera de nosotros puede hacer la prueba empírica y fijarse, tipo dos de la tarde en verano, dónde les gustaría esperar el colectivo.

Por otro lado, dicha radiación se desprende de manera paulatina, por lo que aún de noche, el cemento sigue emitiendo rayos IR. Éste vuelve a sumarse al próximo día y comienza un efecto secundario: el conocido Efecto Isla de Calor (EIC). Este efecto hace que las ciudades tengan su propio microclima, que en algunos casos puede ser “bueno”, si lo comparamos con el campo una madrugada de invierno, pero en realidad el EIC crea una gran burbuja que cubre a la ciudad donde los contaminantes se concentran y es mucho más nocivo para todos. El efecto Isla de Calor se ve acrecentado en ciudades construidas en valles y rodeadas por montañas tales como: Santiago de Chile, Ciudad de México, Córdoba en Argentina, entre otras.


Los efectos de la Lluvia

Cuando empieza a llover, todos salimos corriendo como si cayeran meteoritos. Un árbol tupido y frondoso puede contener, solamente en sus hojas, varios litros de agua. Si bien a medida que sigue lloviendo el árbol se escurrirá y no podrá soportar tanta agua, realentiza la escorrentía permitiendo que los sumideros no colapsen. ¿Quieren saber cuánta agua soporta un arbolito? Ni bien paró de llover, agarren un árbol chico o alguna rama, muévanla y quédense debajo, luego me cuentan.

Una de las cosas más importantes, para los días de lluvia, es que estén limpias las calles de las propias hojas, pero todos los árboles “van avisando” que tirarán sus hojas, por lo que una buena planificación es suficiente.

Respecto a las lluvias los árboles no van a absorber toda el agua por sus raíces. De hecho, los árboles grandes siguen vivos aun cuando no llueve ya que toman el agua de las napas inferiores. Pero dependiendo de los espacios verdes y de las veredas forestadas, las planteras (son los lugares donde está la vegetación en veredas) sí pueden absorber muchos litros de agua evitando que vayan al sumidero. Por lo que, una vereda verde con árboles, arbustos y pastos, es excelente ayuda para evitar inundaciones en las ciudades.


El Ruido Urbano.

Tanto como Papá Noel, los Reyes y el Ratón Pérez, es un mito que los árboles disminuyen los ruidos. En realidad, lo pueden hacer pero es ínfima la variación entre tener un árbol tupido y que no haya nada. Es mayor la variación de ruido por la distancia que por una arboleda. De todas maneras, si hubiere un foco de contaminación sonora, es mayor el estrés de ver la fuente que si tenemos verde adelante.

Por lo que, a pesar que parezca un placebo, una cubierta verde nos disminuye el estrés. Y con esto vamos al próximo beneficio: la disminución del estrés citadino con solo ver árboles.


Calentamiento Global y Cambio Climático

No voy a hablar mucho en este posteo, pero todos sabemos que la clave para mitigar y adaptarse a los efectos del Cambio Climático, es tener más y mejores bosques. Por lo que imagínense que tengamos un gran bosque en nuestra ciudad.

Y son bastantes más los beneficios de un buen arbolado urbano: retienen el polvo y otros contaminantes aéreos, disminuyen los vientos, aumentan la humedad, son atrayentes de aves, artrópodos y otros animales silvestres, por lo que aumentan la biodiversidad y controlan las plagas urbanas.

Todo esto hace un buen arbolado urbano, pero… y siempre hay un pero. Si el arbolado es autóctono de la región donde se desarrolla la ciudad. Si las plantas son nativas de esa área, los beneficios se multiplican.

Con una buena cantidad de especies nativas en la ciudad se pueden relatar o recordar historias, usos y leyendas propias del lugar. Pueden usarse para el mate, preparar comidas e infusiones, servirse de algún que otro fruto. Se van a comenzar a ver más mariposas y aves, cosa que en un árbol exótico no atrae. El gasto de mantenimiento disminuye enormemente ya que está mucho mejor adaptado a los suelos y al clima del lugar.

Y sobre todas las cosas, no estaríamos trayendo árboles exóticos que puedan generar otros problemas que se ven en áreas verdes como: contaminación biológica, invasión de exóticas con la consecuente pér